Toxicologia

Toxicologia

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Criterios para la Vigilancia de los Trabajadores Expuestos a Sustancias Químicas Peligrosas

Nelson F. Albiano

Podríamos decir que la historia de la Toxicología se remonta a la misma aparición del hombre sobre la tierra. En efecto él debió discriminar tempranamente que alimentos de la naturaleza servían para nutrirlo de cuales podían envenenarlo: de esta distinción dependía su vida. El hombre fue aprendiendo de la naturaleza y utilizó de ella tanto para los tratamientos con bases empíricas, como para agredir a otros. La historia recuerda que los proveedores de venenos los ofrecían distinguiendo aquellos de acción rápida, de aquellos de acción retardada y otros de acción acumulativa. Así aparecen los primeros modelos experimentales “los probadores de alimentos” de los reyes, primero hombres y luego perros. Así fue creciendo el conocimiento.

Sin embargo, es a partir de la revolución industrial donde las acciones tóxicas comienzan a tener relevancia y la tienen justamente en los ambientes de trabajo; de allí vienen los primeros conocimientos acerca de las intoxicaciones por plomo, por ejemplo. A partir de la primera guerra mundial la búsqueda de mayores conocimientos cae dentro de la industria bélica y entonces nace la utilización del gas mostaza que mata primero a los enemigos y una veintena de años después a quienes tuvieron contacto con él (una distinción entre los efectos agudos y crónicos de un tóxico).

El impulso de la industria química durante el siglo X tiene un formidable desarrollo que hace que hoy la OIT manifieste que existen alrededor de seis millones de sustancias químicas con fórmula conocida; cien mil de ellas serían de uso corriente.

Las sustancias químicas en la práctica son utilizadas en casi todas las actividades y en un enorme número de puestos de trabajo. Además, muchas sustancias químicas (entre tres y cuatro mil) son introducidas en el mercado cada año. Ante esto es necesario establecer formas sistemáticas de aproximarse a una prevención efectiva.

Un primer elemento es lograr un flujo de información suficiente en materia de los riesgos de los productos y las mejores estrategias de prevención. Lamentablemente no todos los productos en utilización han sido suficientemente investigados en cuanto a sus riesgos en forma previa a su introducción en el mercado y la epidemiología demuestra cuán útil hubiera sido hacerlo en forma oportuna.

Hoy día se dispone de información y también el sistema de riesgos del trabajo ha definido distintos niveles de ayuda para ello. De esta forma las Aseguradoras de Riesgos del Trabajo tienen la obligación de ofrecer a los empresarios “suministro de información relacionada a la seguridad en el empleo de productos químicos y biológicos”. Por otra parte con la finalidad de que la información sea accesible a todos, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo ha creado el Servicio de Prevención Toxicológica Preventox justamente a cargo del autor de este libro

En la prevención de las enfermedades laborales hay dos instancias claves: la prevención primaria y la prevención secundaria. En la prevención primaria la acción se concentra en la anulación del riesgo o en medidas dispuestas para poner al factor bajo control. En nuestro caso se trataría de reemplazar una sustancia riesgosa por otra que cumpliera con las mismas funciones pero resultara inocua para los trabajadores, o bien, que la sustancia se utilizará de tal forma que no implicará el contacto, por cualquier vía, del trabajador con ella.

Cuando se habla en cambio de prevención secundaria estamos haciendo referencia a la posibilidad de efectuar un diagnóstico precoz de las dolencias, de forma tal de detectar el proceso en un momento donde resulte reversible.

El libro coopera con la prevención primaria y secundaria ofreciendo información actualizada sobre aspectos sustantivos de la interacción entre el trabajador y el tóxico. Se trata de un libro práctico que dirige sus esfuerzos a constituirse en una herramienta irremplazable para los médicos del trabajo.

De esta forma ha evitado convertirse en un libro más de toxicología para brindar la información necesaria para que los médicos que tienen en sus manos la planificación y ejecución de los exámenes periódicos tengan en las manos toda la información indispensable para su trabajo.

El primer mérito del libro es entonces la simplicidad y la utilidad directa.

De esta forma el autor aborda el desarrollo de ocho secciones que dedica a los metales y sus compuestos, a los derivados del petróleo, a la patología respiratoria irritativa y fibrótica, a los gases asfixiantes químicos, a los sensibilizantes, a los plaguicidas, a la industria farmacéutica, a los plásticos y otros.

La consideración de cada sustancia tóxica se hace mediante dos secciones:

La primera sección está presentada en cuatro cuadros donde se vuelca la información necesaria. En el primero se reseñan las características generales de la sustancia, sus usos más habituales y las concentraciones medias ponderadas en el aire. El segundo hace referencia a los elementos más importantes de la toxicidad dando cuenta de los efectos agudos y crónicos, incluyendo cuando corresponde su clasificación como cancerígeno. El tercer y cuarto cuadros son los inductores a la acción; es aquí donde se encuentran los elementos que orientaran las actividades de prevención que tienen encomendadas por la norma las Aseguradoras de Riesgo del Trabajo. En esta línea el tercer cuadro da las características que debe asumir el examen clínico y los medios de diagnóstico complementario a emplear, estipulando la periodicidad de estos exámenes. El último cuadro da cuenta de la vigilancia biológica informando qué indicadores utilizar cuales son los índices biológicos de exposición.

La segunda sección resume los criterios para la vigilancia de los trabajadores expuestos dando información respecto de las conductas a adoptar conforme con los resultados. Estas indicaciones son sin duda un capítulo esencial y notable del libro, es aquí donde se encuentra la esencia de hacer exámenes periódicos. En efecto los exámenes periódicos sirven en la medida en que además de ser correctamente ejecutados, son estudiados con detenimiento a nivel individual y a nivel de grupo homogéneo. De los resultados han de emerger no sólo qué debe hacerse con cada trabajador sino las providencias que deben emerger para sanear, cuando resulte necesario, el ambiente de trabajo.

Los lectores tienen en las manos una información actualizada en materia de exámenes periódicos que informa en forma práctica sobre el qué hacer, el por qué y el cómo hacerlo en forma correcta. Esto lo hace una herramienta imprescindible.

Carlos Aníbal Rodríguez

PRÓLOGOpág. 3
CONTENIDOpág. 5
SECCION 1. METALES Y SUS COMPUESTOSpág. 7

Capitulo 1. Antimonio. Arsénico. Berilio. Cadmio. Cromo. Flúor. Fósforo. Manganeso. Mercurio. Níquel. Plomo (compuestos inorgánicos). Compuestos alquílicos del Plomo. Selenio.

SECCION 2. DERIVADOS DEL PETRÓLEO - HIDROCARBUROSpág. 59

Capitulo 2. Hidrocarburos (Solventes orgánicos). Hidrocarburos en general. n-Hexano. Benceno. Tolueno. Xileno. Estireno. Derivados Halogenados de Hidrocarburos Alifáticos. Derivados Halogenados de Hidrocarburos Aromáticos. Derivados Nitrados y Aminados del Benceno. Nitroglicerina y otros ésteres del ácido nítrico. Aminas aromáticas y sus derivados (anilina, o-toluidina). Sulfuro de carbono.

Capitulo 3. Alcoholes y Cetonas. Butílico (n-butanol) e isobutílico. Furfurílico. Metílico (metanol). Propílico e isopropílico. Acetona. Metil-butil-cetona. Metil-etil-cetona. Metil-propilcetona.

Capitulo 4. Eteres. Clorometilmetiléter. Aldehídos. Formaldehído. Furfural (ver alcohol furfurílico).

Capitulo 5. Derivados del fenol. Dinitrofenol y sus derivados. Dinitroortocresol y Dinoseb. Pentaclorofenol. Benzonitrilos. Bromoxinil. Ioxinil.

SECCION 3. PATOLOGÍA RESPIRATORIA IRRITATIVA Y FIBRÓTICApág. 175

Capitulo 6. Gases crudos de fábricas de coque. Capitulo 7. Derivados del petróleo. Capitulo 8. Aceites o grasas de origen mineral o sintético.

Capitulo 9. Sustancias irritantes de vías respiratorias. Gases y vapores irritantes. Amoníaco. Anhídrido sulfuroso. Cloro. Dióxido de nitrógeno. Flúor. Hidrógeno sulfurado. Acidos clorhídrico, fluorhídrico, fosfórico, nítrico, perclórico y sulfúrico.

Capitulo 10. Polvos minerales. Asbesto o amianto. Carbón mineral. Carburos de metales duros (cobalto, titanio, tungsteno). Cemento. Oxido de hierro. Silicatos. Sílice.

SECCION 4. GASES ASFIXIANTES QUÍMICOSpág. 229

Capitulo 1. Algodón y otras fibras vegetales. Cáñamo. Lino. Sisal. Capitulo 12. Acido cianhídrico y cianuros. Capitulo 13. Monóxido de carbono.

SECCION 5. SENSIBILIZANTESpág. 241
SECCION 6. PLAGUICIDASpág. 257

6 Capitulo 14. Sustancias sensibilizantes de vías respiratorias. Capitulo 15. Sustancias sensibilizantes del pulmón. Capitulo 16. Sustancias sensibilizantes de la piel. Capitulo 17. Enzimas de origen animal, vegetal o bacteriano. Capitulo 18. Bromuro de metilo.

SECCION 7. INDUSTRIA FARMACÉUTICApág.

Capitulo 19. Insecticidas carbamatos. Insecticidas organofosforados. 269

SECCION 8. MATERIAS PLASTICASpág. 279

Capitulo 20. Estrógenos de síntesis. Capitulo 21. Penicilina y sus sales y Cefalosporinas.

Capitulo 2. Monómeros y Polímeros. Acrilonitrilo. Metacrilatos de metilo, etilo y n-butilo. Diacrilatos. Cloruro de vinilo. Isocianatos orgánicos. Resinas epóxicas.

SECCION 9. OTROSpág. 299
GLOSARIOpág. 311
BIBLIOGRAFÍApág. 313
INDICE ALFABÉTICOpág.

Capitulo 23. Sustancias Hipopigmentantes de la piel. Capitulo 24. Sustancias nocivas para el esmalte y la estructura de los dientes. Capítulo 25. Oxido de Etileno 315

relacionados con la Salud, 10ma. Revisión, OPS/OMS)pág. 321

ANEXO I. Agentes de Riesgo del Listado de Enfermedades Profesionales (Decreto 658/96), y CIE 10 (Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas ANEXO I. Asociación entre patología y agentes de riesgo. pág. 349

SECCION 1.

CAPITULO 1. _

Características

Metaloide blando, blanco plateado, con reflejo azulado. El mineral puede contener sílice libre y es un material altamente quebradizo que forma un polvo gris oscuro muy fino. Mal conductor del calor y la electricidad. Estable a temperatura ambiente. Al arder desprende humo blanco y denso (Sb2O3) con olor aleáceo. A las aleaciones otorga dureza, resistencia mecánica y a la corrosión y bajo coeficiente de fricción. El principal mineral es la stibina (trisulfuro de antimonio). Además del metal los compuestos utilizados son los óxidos (trióxido y pentóxido), los sulfuros (sesquisulfuro, trisulfuro, pentasulfuro, etc.), sulfatos, cloruros y fluoruros.

Usos y exposición:

a) Manufactura de semiconductores. b) Producción de baterías. c) En industrias del cristal, municiones, cerámicas, pinturas, textil, electrónica, etc.

C.M.P.: 0,5 mg/m3. Estibina o hidruro de antimonio: 0,1 ppm

Toxicidad Intoxicación aguda a) Por inhalación: los vapores de anhídrido de antimonio pueden ocasionar una neumonitis química. b) Por ingestión: trastornos gastrointestinales, cardíacos, hepáticos, etc.

Toxicidad crónica

Son targets del antimonio: aparato digestivo, S.N.C., sangre, vías respiratorias, piel, miocardio.

Incluido en el listado de IARC en él: Grupo 2B. Posible carcinógeno para el hombre. Referido fundamentalmente al Trióxido de Antimonio. Cáncer de pulmón.

Examen periódico. Detección de los efectos tóxicos (Vigilancia médica). Realizar

ANUALMENTE EXAMEN CLINICO, con orientación:

a) Dermatológica. b) Neurológica c) Otorrinolaringológica.

Examen periódico (Vigilancia biológica)

Se sugiere dosar antimonio urinario.

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