MANUAL DE SEMIOLOGIA

MANUAL DE SEMIOLOGIA

(Parte 1 de 10)

Ay. Ricardo Lyon 946, Casilla 4256, Teléfono 40436, Santiago. Inscripción N° 47.763

Se terminó de imprimir esta segunda edición de 3.0 ejemplares en el mes de julio de 1978

DISEÑO GRÁFICO: Ana M. Torres

IMPRESORES: Alfabeta, Lira 140, Santiago IMPRESO EN CHILE / PRINTED IN CHILE

SANTIAGO SOTO OBRADOR profesor Auxiliar de Medicina

SEMIOLOGIA Segunda Edición

Los profesores indicados más abajo son todos académicos de la Escuela de Medicina de la Universidad Católica de Chile.

DR. GABRIEL LETELIER L. Profesor Titular de Medicina

DR. JUAN FORTUNE H. Profesor de Cirugía (Traumatología)

DR. SERGIO JACOBELLI G. Profesor Auxiliar de Medicina (Reumatología)

DR. PEDRO MARTINEZ S. Profesor Auxiliar de Cirugía (Urología)

DR. RAUL DOMINGUEZ A. Profesor de Cirugía (Vascular Periférico)

DR. EDGARDO CRUZ M. Profesor de Medicina (Respiratorio)

DR. PABLO THOMSEN M. Profesor de Medicina (Cardiología)

DR. JAIME COURT L. Profesor de Medicina (Neurología)

Ante todo sufrimiento humano, en la medida que puedas: dedícate no sólo a aliviarlo sin demora sino también a destruir sus causas; dedícate no sólo a destruir sus causas sino también a aliviarlo sin demora.

Prólogo de los autores1
Prólogo a la Segunda Edición3
Presentación5
I. Enfermedad Actual o Anamnesis Próxima8
A. Localización del dolor9
B. Carácter o naturaleza del dolor10
C. Intensidad del dolor10
D. Irradiación del dolor10
E. Iniciación. Factores desencadenantes1
F. Duración y Evolución1
G. Horario y Periodicidad1
H. Condiciones Provocadoras12
I. Revisión de Sistemas13
A. Cabeza13
B. Piel14
C. Lengua15
D. Cuello15
E. Sistema Circulatorio16
F. Sistema Respiratorio16
G. Sistema Gastrointestinal16
H. Hígado, Vías Biliares20
I. Genitourinario20
J. Sistema Osteoarticular y Extremidades2
K. Menstruaciones23
L. Peso24

CAPITULO PRIMERO ANAMNESIS : M. Sistema Endocrino. . . . . . . . . 24

A. Antecedentes Mórbidos25
B. Antecedentes Venéreos25
C. Hábitos26
D. Historia Ocupacional26
IV. Anamnesis Remota Familiar27
I. Procedimientos Básicos29
A. Descripción29
B. Comentario sobre estos procedimientos30
I. Examen Físico32
A. Examen Físico General32
1. Posición y Decúbito3
2. Deambulación34
3. Expresión de la Fisonomía35
4. Conciencia y Estado Psíquico36
5. Constitución y Estado Nutritivo38
6. Piel41
7. Sistema Linfático46
8. Temperatura48
9. Presión Arterial50
10. Notas Generales51
B. Examen Segmentario52
1. Cabeza52
2. Cuello63
3. Semiología del Aparato Respiratorio6
4. Semiología Cardiovascular101
5. Examen Físico de la Mama131
6. Examen Físico del Abdomen133
7. Semiología de Columna Vertebral167
8. Semiología Renal y de las Vías de eliminación de la orina174
9. Semiología Articular199
10. Examen Semiológico de las Manos221
1. Semiología Vascular Periférica223
12. Examen Neurológico246
Glosario275
Observación Clínica277

Este Manual se ha originado en los esquemas básicos de los Grandes Tratados de Semiología y en las anotaciones personales que han servido de guía para el desarrollo de las clases de los distintos profesores que hemos estado encargados del Curso de Semiología.

No pretendemos ser originales; se ha tratado de seleccionar lo verdaderamente útil, y se han incluido capítulos que en forma frecuente han sido insuficientemente desarrollados en los tratados clásicos y que son de aplicación diaria en la vida médica.

Constituye la experiencia de varios años de enseñanza, y pretende llenar una necesidad de los alumnos, de disponer de un guía de repaso y orientación en la Exploración Clínica de los enfermos.

El análisis de los síntomas y signos del estado patológico constituye el punto de partida del médico para establecer el diagnóstico de una enfermedad y, posteriormente, proponer o realizar el tratamiento oportuno.

Al ingresar el alumno al Hospital o Consultorio, después de haber cursado sus asignaturas básicas, debe enfrentar por primera vez al enfermo, quien acaparará, desde entonces, su atención a lo largo de su vida como médico.

Para esta nueva fase de su actividad, el estudiante de Medicina debe contar con nuevos medios y conocimientos que le permitan cumplir con las tareas de la atención de los pacientes a su cargo. Debe ser capaz de acercarse al paciente con respeto por su condición de hombre que sufre, y con sabiduría para poder ayudarlo a salir de su estado.

Afortunadamente, el estudiante se encuentra en esta etapa inicial especialmente dispuesto para incorporar estos nuevos conocimientos y técnicas que le permitirán cumplir con lo que considera más propio de su actividad médica, que había debido postergar hasta entonces para completar su formación básica.

El conocimiento de los síntomas y signos de la enfermedad, la nueva nomenclatura que debe usar, la habilidad para obtener la información necesaria mediante el diálogo con el enfermo, la pericia para la búsqueda de elementos útiles para formular el diagnóstico en el examen físico cuidadoso, se alcanzan mediante el, esfuerzo ordenado y sistemático y de la experiencia vivida con docentes experimentados.

Los conocimientos elementales de Semiología y los hábitos adquiridos en esta etapa tienen la mayor importancia en el ejercicio futuro de la Medicina. Esta importancia es mayor aún en nuestro país por las limitaciones en medios auxiliares de laboratorio que obligan a.1 médico a alcanzar el diagnóstico y vigilar la eficacia de su tratamiento con los medios más sencillos que pone a su alcance la enseñanza de la Semiología.

Conscientes de su importancia, el profesor Soto y sus colaboradores han elaborado este

Manual de Semiología para facilitar y ordenar el proceso de adquisición de estas herramientas básicas del médico.

En esta segunda edición que se pone al servicio de alumnos y docentes, se ha incluido un nuevo capítulo que se refiere al examen neurológico y se han revisado y corregido el examen cardiológico y algunos aspectos de la anamnesis Sin duda, estas mejoras contribuirán a superar los fines de servicio que el Dr. Soto y demás autores se han propuesto al escribir este Manual de Semiología que ahora aparece en su segunda edición.

Director Escuela de Medicina Universidad Católica de Chile

Santiago, diciembre de 1977

La ubicación de la Semiología en el estudio de la Medicina es crucial, ya que por encontrarse al término de la enseñanza de los ramos básicos y preclínicos e iniciar el estudio clínico, constituye el nexo de unión entre el aspecto teórico y experimental del estudio médico y el trabajo con el hombre enfermo. Para el alumno, significa la primera disciplina que lo une directamente al que hacer del médico, la primera oportunidad de acercarse a la cama de un enfermo, formando parte del equipo tratante, y la primera experiencia, siempre difícil y muchas veces chocante, de interrogar, examinar y compenetrarse de la intimidad física y psicológica de un ser humano afectado por el dolor o la angustia.

Para los docentes, esta etapa constituye un desafío, al tratar que el cruce de esta línea demarcatoria sea suave y ordenado, y no revista la incertidumbre del cruce de un abismo. Debe preocuparnos que el estudiante vea una continuidad racional entre los conocimientos básicos recibidos, el método científico en que ha sido entrenado, y las exigencias y formas de trabajo que encontrará en la clínica.

Con frecuencia he empleado un símil que me parece valedero para explicar a los alumnos la naturaleza del estudio y labor hospitalaria que van a iniciar. Les comparo la carrera del médico con la construcción de un complejo edificio, con sus etapas de planificación y estudio, construcción y alhajamiento, y por último, mantención y perfeccionamiento, mientras se estime que sigue siendo útil. La Semiología corresponde al período de aprendizaje del manejo de las herramientas que van a necesitarse permanentemente en la obra, y cuyo correcto dominio va a permitir una construcción segura. Corresponde también a la ordenación de los elementos básicos de la construcción, para configurar la obra gruesa y los cimientos del futuro edificio, tan importantes para la estabilidad del conjunto.

El hábito de tomar buenas historias clínicas y hacer exámenes físicos completos y exactas, asegura en gran medida la corrección del diagnóstico y, por tanto, la posibilidad de curación del enfermo. Al respecto, estoy convencido de que todo buen clínico es fundamentalmente un buen semiólogo, y que, en la práctica médica, más errores se cometen por mal examen que por falta de conocimientos.

Creo también que el llamado "ojo clínico", que tanto apasiona al público ajeno a la profesión, no es sino el fruto de una mejor observación y valoración de detalles, tanto en la anamnesis como en el examen del enfermo, detalles que para algunos pueden pasar inadvertidos, pero que otros saben captar y darles su verdadero valor, integrándolos al resto del cuadro clínico para llegar a un diagnóstico exacto.

Se podrá preguntar si es conveniente para el estudiante la entrega de apuntes, que pueden facilitarle su tarea, pero dándole una visión unilateral, tal vez prejuiciada, de lo que queremos señalarle. Se podrá argumentar que' es preferible la consulta de textos variados que enriquecen con una visión pluralista de los hechos. Me parece que estos argumentos son menos valederos para la materia que nos ocupa que para otras, donde cabe la aplicación de la experiencia personal, tanto en la interpretación de los síntomas como en el manejo de ellos o del cuadro clínico que ellos integran. En la obtención de los datos de la historia clínica y en la ordenación del examen resultan más importantes, en cambio, el conocimiento de la terminología idiomática e idiosincrasia de nuestros pacientes, así como la familiarización del alumno con el método de estudio do los enfermos que más adelante deberá emplear, con responsabilidad directa, como interno o residente de nuestros hospitales.

Es muy fácil encontrar docentes capaces de exponer el cuadro básico de las enfermedades comunes y discutir con brillo su diagnóstico diferencial, pero es difícil encontrar buenos semiólogos, capaces de conducir con mano segura al estudiante en la metódica de una buena anamnesis y un completo examen. Esto se explica en parte por la división de la Medicina, que al distribuir en especialidades el conocimiento médico, sectoriza también el cuerpo del enfermo, dificultando el manejo del todo, pero permitiendo la profundización que conduce al avance del conocimiento.

Esté manual ha sido redactado en forma sencilla, prescindiendo de terminologías y detalles innecesarios, que se adquirirán después en forma gradual y espontánea. Con ello se ha evitado transformarlo en un monumento difícil de memorizar para el estudiante, conservando, sin embargo, su utilidad basal, que creo los hace también útiles para el docente, que encontrará ordenados en forma didáctica, y con ejemplos de la práctica diaria, muchos conocimientos que debe exponer con frecuencia en su labor con alumnos. Se les ha agregado una enumeración de los objetivos terminales del curso, lo que facilitará el autoexamen del estudiante y la evaluación de su enseñanza por el docente.

En su confección han colaborado internistas y cirujanos, de acuerdo con el pensamiento de que la clínica es una sola en su etapa de estudio del enfermo y diagnóstico de la enfermedad, si bien puede diferir en la naturaleza de los métodos terapéuticos, que después se empleen.

La revisión y organización de este manual, para lograr uniformidad en la forma de presentación, ha sido tarea de la Cátedra de Medicina, y en ella ha contribuido con el mayor trabajo el Profesor Dr. Santiago Soto O., a cuya iniciativa y empuje se debe su materialización.

Profesor de Medicina, Universidad Católica de Chile

Santiago, octubre de 1973

"Cuando se visita a un enfermo debe preguntársele de qué padece y de qué viene su dolencia, desde cuándo está enfermo, si su exoneración ventral w normal y qué género de vida sigue".

( Manuscrito de la Escuela Cnídica, 900 A. C.)

Sir Francis Walshe ha comparado al médico actual con un general que manda sobre todo un ejército compuesto de las más diversas armas (anamnesis, examen físico, exámenes de laboratorio, pruebas terapéuticas, evolución de la enfermedad, etc.). El médico, al igual que el caudillo militar, no debiera emplear sus fuerzas combatientes sin criterio, sino usar en la lid las armas pesadas sólo cuando lo exigiera la situación. Indudablemente constituiría un "triunfo de la técnica sobre la razón" que el observador se confiara solamente a las armas pesadas, a los aparatos y reacciones químicas, y descuidara completamente su propio criterio y la anamnesis. Su abandono conduciría a un nefasto empobrecimiento de la labor médica.

Tal es así, que ya en el siglo X se decía que "la común meditación sobre los antecedentes de la dolencia permite también un contacto humano entre el médico y el paciente, que alivia a este último de la carga anímica de su enfermedad y hace crecer la confianza, estableciendo con ello el justo fundamento para la curación".

Este contactó humano a través de un interrogatorio, se llama Anamnesis (del griego ana, nuevo, y mnesis, memoria), que consiste en interrogar al paciente, o a sus a legados, sobre los padecimientos actuales, pasados, y los antecedentes familiares, como también sobre otros datos, que pueden ser de utilidad, para el diagnosticó. El interrogatorio se hace conforme al siguiente plan:

Nombre Sexo

GENERALIDADES: Edad

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