S Teresa - de - Jesus - Obras - completas NOOO

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(Parte 1 de 7)

S a n t a · T e r e s a · d e · J e s ú s

Edición crítica preparada por Tomás Álvarez © Monte Carmelo

LIBRO DE LA VIDA (500 Kb)n CAMINO DE PERFECCIÓN (244 Kb)n

CASTILLO INTERIOR O LAS MORADAS (256Kb) n

LAS FUNDACIONES (332 Kb)n RELACIONES (120 Kb)n CONCEPTOS DEL AMOR DE DIOS (76 Kb)n EXCLAMACIONES DEL ALMA A DIOS (4 Kb)n CONSTITUCIONES (-- Kb)n MODO DE VISITAR LOS CONVENTOS (-- Kb)n POESÍAS (-- Kb)n ESCRITOS MENORES (48 Kb)n CARTAS (-- Kb)n

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Monte Carmelo. Obras completas de Santa Teresa de Jesús http://www.montecarmelo.com/fondos/teresa/visor.html [20/08/2001 12:31:10 p.m.]

CAPÍTULO 1

En que trata cómo comenzó el Señor a despertar esta alma en su niñez a cosas virtuosas, y la ayuda que es para esto serlo los padres.

CAPÍTULO 2

Trata cómo fue perdiendo estas virtudes y lo que importa en la niñez tratar con personas virtuosas.

CAPÍTULO 3

En que trata cómo fue parte la buena compañía para tornar a despertar sus deseos, y por qué manera comenzó el Señor a darla alguna luz del engaño que había traído.

CAPÍTULO 4

Dice cómo la ayudó el Señor para forzarse a sí misma para tomar hábito, y las muchas enfermedades que Su Majestad la comenzó a dar.

CAPÍTULO 5

Prosigue en las grandes enfermedades que tuvo y la paciencia que el Señor le dio en ellas, y cómo saca de los males bienes, según se verá en una cosa que le acaeció en este lugar que se fue a curar.

CAPÍTULO 6

Trata de lo mucho que debió al Señor en darle conformidad con tan grandes trabajos, y cómo tomó por medianero y abogado al glorioso San José, y lo mucho que le aprovechó.

CAPÍTULO 7

Trata por los términos que fue perdiendo las mercedes que el Señor le había hecho, y cuán perdida vida comenzó a tener. -. Dice los daños que hay en noser muy encerrados los monasterios de monjas.

CAPÍTULO 8

Trata del gran bien que le hizo no se apartar del todo de la oración para no perder el alma, y cuán excelente remedio es para ganar lo perdido. - Persuade a que todos la tengan.- Dice cómo es tan gran ganancia y que, aunque la tornen a dejar, es gran bien usar algún tiempo de tan gran bien.

CAPÍTULO 9

Trata por qué términos comenzó el Señor a despertar su alma y darla luz en tan grandes tinieblas y a fortalecer sus virtudes para no ofenderle.

CAPÍTULO 10

Comienza a declarar las mercedes que el Señor la hacía en la oración, y en lo que nos podemos nosotros ayudar, y lo mucho que importa que entendamos las mercedes que el Señor nos hace. - Pide a quien esto envía que de aquí adelante sea secreto lo que escribiere, pues la mandan diga tan particularmente las mercedes que la hace el Señor.

CAPÍTULO 1

Dice en qué está la falta de no amara Dios con perfección en breve tiempo. - Comienza a declarar, por una comparación que pone, cuatro grados de oración. -Va tratando aquí del primero. - Es muy provechoso para los que comienzan y para los que no tienen gustos en la oración.

CAPÍTULO 12

Prosigue en este primer estado. - Dice hasta dónde podemos llegar con el favor de Dios por nosotros mismos, y el daño que es querer, hasta que el Señor lo haga, subir el espíritu a cosas sobrenaturales.

CAPÍTULO 13

Prosigue en este primer estado y pone avisos paraalgunas tentaciones que el demonio suele poner algunas veces. - Da avisospara ellas. - Es muy provechoso.

CAPÍTULO 14

Comienza a declarar el segundo grado de oración, que es ya dar el Señor al alma a sentir gustos más particulares.- Decláralo para dar a entender cómo son ya sobrenaturales.- Es harto de notar.

CAPÍTULO 15

Prosigue en la misma materia y da algunos avisos de cómo se han de haber en esta oración de quietud. – Trata de cómo hay muchas almas que lleguen a tener esta oración y pocas que pasen adelante. - Son muy necesarias y provechosas las cosas que aquí se tocan.

CAPÍTULO 16

Trata tercer grado de oración, y va declarando cosas muy subidas, y lo que puede el alma que llega aquí, y los efectos que hacen estas mercedes tan grandes del Señor. - Es muy para levantar el espíritu en alabanzas de Dios y para gran consuelo de quien llegare aquí.

CAPÍTULO 17

Prosigue en la misma materia de declarar este tercer grado de oración. - Acaba de declarar los efectos que hace. -Dice el daño que aquí hace la imaginación y memoria.

CAPÍTULO 18

En que trata del cuarto grado de oración. *- Comienza a declarar por excelente manera la gran dignidad en que el Señor pone al alma que está en este estado. - Es para animar mucho a los que tratan oración, para que se esfuercen a llegara tan alto estado, pues se puede alcanzar en la tierra, aunque no por merecerlo, sino por la bondad del Señor. - Léase con advertencia, porque se declara por muy delicado modo y tiene cosas mucho de notar.

CAPÍTULO 19

Prosigue en la misma materia. - Comienza a declararlos efectos que hace en el alma este grado de oración. – Persuade mucho a que no tornen atrás, aunque después de esta merced tornen a caer, ni dejen la oración. - Dice los daños que vendrán de no hacer esto. - Es mucho de notar y de gran consolación para los flacos y pecadores.

CAPÍTULO 20

En que trata la diferencia que hay de unión a arrobamiento. - Declara qué cosa es arrobamiento, y dice algo del bien que tiene el alma que el Señor por su bondad llega a él.- Dice los efectos que hace. - Es de mucha admiración.

CAPÍTULO 21

Prosigue y acaba este postrer grado de oración.* - Dice lo que siente el alma que está en él de tornara vivir en el mundo, y de la luz que la da el Señor de los engaños de él. - Tiene buena doctrina.

CAPÍTULO 2

En que trata cuán seguro camino es para los contemplativos no levantar el espíritu a cosas altas si el Señor no le levanta, y cómo ha de ser el medio para la más subida contemplación la Humanidad de Cristo. - Dice de un engaño en que ella estuvo un tiempo. - Es muy provechoso este capítulo. *

CAPÍTULO 23

En que torna a tratar del discurso de su vida, y cómo comenzó a tratar de más perfección, y porqué medios. - Es provechoso para las personas que tratan de gobernar almas que tienen oración saber cómo se han de haber en los principios, y el provecho que le hizo saberla llevar. *

CAPÍTULO 24

Prosigue en lo comenzado, y dice cómo fue aprovechándose su alma después que comenzó a obedecer, y lo poco que le aprovechaba el resistir las mercedes de Dios, y cómo Su Majestad se las iba dando más cumplidas.

CAPÍTULO 25

En que trata el modo y manera cómo se entienden estas hablas que hace Dios al alma sin oírse, y de algunos engaños que puede haber en ello, y en qué se conocerá cuándo lo es. - Es de mucho provecho para quien se viere en este grado de oración, porque se declara muy bien, y de harta doctrina.*

CAPÍTULO 26

Prosigue en la misma materia. - Va declarando y diciendo cosas que le han acaecido, que la hacían perder el temor y afirmar que era buen espíritu el que la hablaba.

CAPÍTULO 27

En que trata otro modo con que enseña el Señor al alma y sin hablarla la da a entender su voluntad por una manera admirable. - Trata también de declarar una visión y gran merced que la hizo el Señor no imaginaria. - Es mucho de notar este capítulo. *

CAPÍTULO 28

En que trata las grandes mercedes que la hizo el Señor y cómo le apareció la primera vez. – Declara qué es visión imaginaria. - Dice los grandes efectos yseñales que deja cuando es de Dios. - Es muy provechosocapítulo y mucho de notar. *

CAPÍTULO 29

Prosigue en lo comenzado y dice algunas mercedes grandes que la hizo el Señor y las cosas que Su Majestad la decía para asegurarla y para que respondiese a los que la contradecían.*

CAPÍTULO 30

Torna a contar el discurso de su vida y cómo remedió el Señor mucho de sus trabajos con traer al lugar adonde estaba el santo Fray Pedro de Alcántara, de la orden del glorioso San Francisco. - Trata de grandes tentaciones y trabajos interiores que pasaba algunas veces.

CAPÍTULO 31

Trata de algunas tentaciones exteriores y representaciones que la hacía el demonio, y tormentos que la daba. – Trata también algunas cosas harto buenas para aviso de personas que van camino de perfección. *

CAPÍTULO 32 *

En que trata cómo quiso el Señor ponerla en espíritu en un lugar del infierno que tenía por sus pecados merecido. - Cuenta una cifra de lo que allí se lo representó para lo que fue. - Comienza a tratar la manera y modo cómo se fundó el monasterio, adonde ahora está, de San José.

CAPÍTULO 3

Procede en la misma materia de la fundación del glorioso San José. - Dice cómo le mandaron que no entendiese en ella y el tiempo que lo dejó y algunos trabajos que tuvo, y cómo la consolaba en ellos el Señor.

CAPÍTULO 34

Trata cómo en este tiempo convino que se ausentase de este lugar. - Dice la causa y cómo la mandó ir su prelado para consuelo de una señora muy principal que estaba muy afligida.- Comienza a tratar lo que allá le sucedió y la gran merced que el Señor la hizo de ser medio para que Su Majestad despertase a una persona muy principal para servirle muy de veras, y que ella tuviese favor y amparo después en él. - Es mucho de notar.

CAPÍTULO 35

Prosigue en la misma materia de la fundación de esta casa de nuestro glorioso Padre San José. - Dice por los términos que ordenó el Señor viniese a guardarse en ella la santa pobreza, y la causa por qué se vino de con aquella señora que estaba, y otras algunas cosas que le sucedieron.

CAPÍTULO 36

Prosigue en la materia comenzada y dice cómo se acabó de concluir y se fundó este monasterio del glorioso San José y las grandes contradicciones y persecuciones que después de tomar hábito las religiosas hubo, y los grandes trabajos y tentaciones que ella pasó, y cómo de todo la sacó el Señor con victoria y en gloria y alabanza suya.

CAPÍTULO 37 *.

Trata de los efectos que le quedaban cuando el Señor le había hecho alguna merced. - Junta con esto harto buena doctrina.- Dice cómo se ha de procurar y tener en mucho ganar algún grado más de gloria, y que por ningún trabajo dejemos bienes que son perpetuos.

CAPÍTULO 38

En que trata de algunas grandes mercedes que el Señor la hizo, así en mostrarle algunos secretos del cielo, como otras grandes visiones y revelaciones que Su Majestad tuvo por bien viese. -. Dice los efectos con que la dejaban y el gran aprovechamiento que quedaba en su alma.

CAPÍTULO 39

Prosigue en la misma materia de decir las grandes mercedes que le ha hecho el Señor. - Trata de cómo le prometió de hacer por las personas que ella le pidiese. – Dice algunas cosas señaladas en que le ha hecho Su Majestad este favor.

CAPÍTULO 40

Prosigue en la misma materia de decir las grandes mercedes que el Señor la ha hecho. - De algunas se puede tomar harto buena doctrina, que éste ha sido, según ha dicho, su principal intento, después de obedecer: poner las que son para provecho de las almas. - Con este capítulo se acaba el discurso de su vida que escribió. - Sea para gloria del Señor, amén.

1. Quisiera yo que, como me han mandado y dado larga licencia para que escriba el modo de oración y las mercedes que el Señor me ha hecho, me la dieran para que muy por menudo y con claridad dijera mis grandes pecados y ruin vida. Diérame gran consuelo. Mas no han querido, antes atádome mucho en este caso. Y por esto pido, por amor del Señor, tenga delante de los ojos quien este discurso de mi vida leyere, que ha sido tan ruin que no he hallado santo de los que se tornaron a Dios con quien me consolar. Porque considero que, después que el Señor los llamaba, no le tornaban a ofender. Yo no sólo tornaba a ser peor, sino que parece traía estudio a resistir las mercedes que Su Majestad me hacía, como quien se veía obligada a servir más y entendía de sí no podía pagar lo menos de lo que debía.

2. Sea bendito por siempre, que tanto me esperó, a quien con todo mi corazón suplico me dé gracia para que con toda claridad y verdad yo haga esta relación que mis confesores me mandan (y aun el Señor sé yo lo quiere muchos días ha, sino que yo no me he atrevido) y que sea para gloria y alabanza suya y para quede aquí adelante, conociéndome ellos mejor, ayuden a mi flaqueza para que pueda servir algo de lo que debo al Señor, a quien siemprealaben todas las cosas, amén.

CAPÍTULO 1

En que trata cómo comenzó el Señor a despertar esta alma en su niñez a cosas virtuosas, y la ayuda que es para esto serlo los padres.

1. El tener padres virtuosos y temerosos de Dios me bastara, si yo no fuera tan ruin, con lo que el Señor me favorecía, para ser buena. Era mi padre aficionado a leer buenos libros y así los tenía de romance para que leyesen sus hijos. Esto, con el cuidado que mi madre tenía de hacernos rezar y ponernos en ser devotos de nuestra Señora y de algunos santos, comenzó a despertarme de edad, a mi parecer, de seis o siete años. Ayudábame no ver en mis padres favor sino para la virtud. Tenían muchas.

Era mi padre hombre de mucha caridad con los pobres y piedad con los enfermos y aun con los criados; tanta, que jamás se pudo acabar con él tuviese esclavos, porque los había gran piedad, y estando una vez en casa una de un su hermano, la regalaba como a sus hijos. Decía que, de que no era libre, no lo podía sufrir de piedad. Era de gran verdad. Jamás nadie le vio jurar ni murmurar. Muy honesto en gran manera.

2. Mi madre también tenía muchas virtudes y pasó la vida con grandes enfermedades. Grandísima honestidad. Con ser de harta hermosura, jamás se entendió que diese ocasión a que ella hacía caso de ella, porque con morir de treinta y tres años, ya su traje era como de persona de mucha edad. Muy apacible y de harto entendimiento. Fueron grandes los trabajos que pasaron el tiempo que vivió. Murió muy cristianamente.

3. Eramos tres hermanas y nueve hermanos. Todos parecieron a sus padres, por la bondad de Dios, en ser virtuosos, si no fui yo, aunque era la más querida de mi padre. Y antes que comenzase a ofender a Dios, parece tenía alguna razón; porque yo he lástima cuando me acuerdo las buenas inclinaciones que el Señor me había dado y cuán mal me supe aprovechar de ellas.

4. Pues mis hermanos ninguna cosa me desayudaban a servir a Dios. Tenía uno casi de mi edad, juntábamonos entrambos a leer vidas de Santos, que era el que yo más quería, aunque a todos tenía gran amor y ellos a mí. Como veía los martirios que por Dios las santas pasaban, parecíame compraban muy barato el ir a gozar de Dios y deseaba yo mucho morir así, no por amor que yo entendiese tenerle, sino por gozar tan en breve de los grandes bienes que leía haber en el cielo, y juntábame con este mi hermano a tratar qué medio habría para esto. Concertábamos irnos a tierra de moros, pidiendo por amor de Dios, para que allá nos descabezasen. Y paréceme que nos daba el Señor ánimo en tan tierna edad, si viéramos algún medio, sino que el tener padres nos parecía el mayor embarazo.

Espantábanos mucho el decir que pena y gloria era para siempre, en lo que leíamos. Acaecíanos estar muchos ratos tratando de esto y gustábamos de decir muchas veces: ¡para siempre, siempre, siempre! En pronunciar esto mucho rato era el Señor servido me quedase en esta niñez imprimido el camino de la verdad.

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